El segundo pilar de las relaciones familiares sanas: "El Orden"
Descubre cómo ocupar tu lugar correcto en la familia activa la abundancia, sana relaciones y te libera de cargas emocionales que no te corresponden.
CONSTELACIONES FAMILIARESCOACHING SISTÉMICO
Cecilia González
7/6/20262 min read


¡Hola! Qué alegría volver a encontrarnos por aquí. Hoy quiero que nos tomemos un momento para platicar de algo muy íntimo y profundo: nuestro lugar en la familia.
¿Alguna vez has sentido un cansancio inexplicable, como si llevaras en la espalda un peso que no te pertenece? A veces, la clave de ese agotamiento no está en tu rutina diaria, sino en que te has movido de tu sitio dentro de tu sistema familiar. En las relaciones sanas existen tres pilares fundamentales: la pertenencia, el orden y el equilibrio entre dar y recibir. Hoy quiero que hablemos a fondo sobre el segundo: el Orden.
La regla de oro: Quien llegó antes, es el grande
El orden familiar tiene una ley muy sencilla pero sumamente poderosa: respetar siempre a los que llegaron primero. Nuestros padres llegaron antes que nosotros, por lo tanto, ellos siempre serán "los grandes" y nosotros "los pequeños", sin importar cuántos años cumplamos o cuánto hayamos logrado en la vida. Cuando alteramos este orden e intentamos ponernos por encima de ellos, el flujo de la armonía, del amor y de la prosperidad se interrumpe por completo.
¿Cómo alteramos el orden sin darnos cuenta?
Existen dos formas muy comunes en las que nos movemos de nuestro lugar:
Desde el ego y la soberbia: Al crecer, es hermoso que busquemos superarnos académicamente o ganar mejor que nuestros padres. El peligro aparece cuando usamos ese éxito para verlos de menos, juzgar sus decisiones o criticar su intelecto. Al sentirte superior a tu mamá o a tu papá, debilitas tu vida. ¿Sabías que tu relación con tu madre define cómo te relacionas con la vida y con la abundancia? Para que la prosperidad fluya, necesitas mirarla con humildad.
Cargando mochilas ajenas: Ante un duelo, una crisis o una separación, es muy común que un hijo intente "salvar" a la familia asumiendo responsabilidades que no le corresponden, como ser el proveedor emocional de su madre o el protector de sus hermanos mayores. Aunque lo hagas por amor, tomar el rol de tus padres o de tus hermanos te llena de enojo, te agota energéticamente y te bloquea.
El camino de regreso a tu lugar
Sanar no significa que tus padres tengan que ser perfectos o que debas estar de acuerdo con todo lo que hicieron. Significa aceptar con profunda humildad que ellos son los grandes y que, a través de ellos, te llegó el regalo más valioso de todos: la vida.
Para ordenar tu sistema hoy mismo, te invito a mirar a tus padres en tu mente y decirles con el corazón: "Ustedes son los grandes, yo soy el pequeño. Gracias por darme la vida". Deja que tus hermanos mayores sean los mayores, y que tus padres lleven sus propias cargas, confiando en que son lo suficientemente fuertes para hacerlo. Ocupar tu lugar correcto es el acto de amor propio y de libertad más grande que puedes regalarte.
¿Sientes que en este momento estás ocupando tu verdadero lugar en tu familia, o te has identificado cargando con mochilas que no te corresponden? ¡Mira el video abajo para más detalles!
¡Te lo comparto en video!

¿Quieres profundizar en este tema?
Te invito a ver el video que he preparado para ti en YouTube, donde lo compartimos con más calma y desde una mirada cercana.
Sigamos aprendiendo y caminando juntos.
Cecilia González
Un espacio para mirar tu historia con amor, comprender lo que hoy necesitas transformar y abrirte a nuevas posibilidades.
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